Evitando la sal

Cada vez que probamos la papilla del bebé, nos vemos tentados de agregarle más sal. Sin embargo, los especialistas aseguran que los niños no necesitan tanto sodio como nosotros.

Está comprobado que los bebés no nacen con preferencias gustativas establecidas, sino que las van adquiriendo a lo largo de sus primeros años de vida. Por este motivo, es bueno acostumbrar a nuestro hijo a sabores suaves y naturales.

La sombra de la hipertensión

Es una realidad el hecho de que hoy los niños están más expuestos a sufrir hipertensión arterial en la vida adulta como consecuencia de los malos hábitos alimentarios. Por esta razón, los padres debemos tener especial cuidado para evitar efectos negativos a largo plazo. Algunas recomendaciones para alcanzar una dieta infantil saludable:

• No agregar sal en la comida del bebé menor de un año
• Los niños de entre 1 y 3 años de edad no deberían ingerir más de 2 gr de sal por día
• Evitar darle alimentos salados como los snacks

La naturaleza es tan sabia que algunos alimentos ya aportan sodio en su composición y, en consecuencia, no hay necesidad de agregarles sal. Además, debemos tener en cuenta que es importante que leamos las etiquetas de los productos que compramos ya que muchos alimentos que consumimos a diario tienen un alto contenido oculto de sal o de sodio agregado como conservante.

¡Mmm, qué rico!

Una manera de realzar el sabor de las comidas del bebé puede ser usando condimentos suaves, como el laurel, el tomillo, romero, etc. Otra opción muy aceptada por los pequeños son los quesos untables. En cuanto a los quesos más duros o de rallar, que son de por sí salados, son recomendados pero en cantidades moderadas.

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