La lactancia materna en verano

Cuando hace calor, los bebés también tienen más sed. Cómo prevenir deshidrataciones y amamantar con éxito durante el verano.

La lactancia materna en verano

La lactancia materna en medio del calor es un desafío que se supera con buena información.

Ofrecerle el pecho con mayor frecuencia o atendiendo la demanda de tomas más cortas, pero seguidas, son un buen comienzo para evitar que nuestro bebé se deshidrate, tenga diarrea u otros problemas gastrointestinales.

¿Hay que darle agua al bebé?

Algunas mamás interpretan esta mayor demanda de alimento como una señal para incorporar otras bebidas.

Si tu niño es menor de seis meses y recibe lactancia exclusiva, es bueno saber que la leche materna está compuesta en un 80% de agua y un 20% de grasa. Por este motivo, no es necesario darle más agua a un bebé que ya satisface todas sus necesidades a través del pecho de su mamá.

¡Mamá, no te deshidrates!

Hay que tener en cuenta que los especialistas recomiendan tomar de 2 a 3 litros de agua durante el verano.

Cuando una mamá está en período de lactancia, debe ingerir aún más líquido que el recomendado, porque también hay que reponer lo que consume el bebé.

Otro factor que se debe tener en cuenta para una producción adecuada de leche es la alimentación de la mamá, quien debe incorporar más frutas y verduras, y debe evitar el consumo de comidas ricas en grasa.

Otro factor que favorece la lactancia en verano es el descanso.

En vacaciones, más beneficios

Amamantar al bebé es la manera más práctica, cómoda y económica de alimentar a tu niñito, aun en vacaciones.

No tendrán que pensar en biberones, conservadoras ni ningún otro accesorio para preparar la leche del bebé. Este alimento natural siempre está a la temperatura ideal y listo para ofrecer las veces que tu niño lo requiera.

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