Semana 32: generando independencia

Tu hijo ya tiene siete meses, y cada vez es más independiente. Es muy recomendable que los papás jueguen con él, pero también hay que darle espacio para que juegue solito.

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Aprendiendo a jugar solo

Tu bebé seguramente gatea con alguna maestría en esta etapa. El problema ahora es que se mueve en “cuatro patas” por toda la casa y se mete todo en la boca, porque es una gran herramienta de aprendizaje y exploración. No es necesario que tengas tu casa como si fuese una sala de cirugía. El contacto con gérmenes y bacterias en el piso, ya sea de tu casa o de familiares, es más o menos semejante al que tuvo hasta ahora (salvo en superficies más húmedas como el piso del baño, que es mejor evitar).

En todo caso es más peligroso aquello que se pueda llevar a la boca, desde monedas, botones hasta clips o restos de comida vieja o popó de perro si está afuera. Lo mejor es hacer un recorrido previo, una vez más, antes de dejarlo andar a sus anchas. Si descubrís que ya tiene algo en la boca, mete un dedo para sacárselo y aclárale, por ejemplo, que ese objeto no es comida.

Pero nunca hay que prohibirle sus exploraciones en el piso. Gatear, arrastrarse y deslizarse ayudan a tu bebé a crecer sano. Para que no busque objetos “prohibidos”, puedes distribuir los suyos sobre una frazada o alfombra para que él los encuentre. Si te arremangas y gateas con él, será un juego divertido para los dos. Por ejemplo, usando una pelota suave (si tiene sonido mejor) para soltarla, ver como rebota y corre en el piso.

Un recurso que nunca falla son los objetos de la cocina: ollas, cucharas y vasos de plástico hacen mucho ruido y ruedan por todos lados. Si le das una caja grande con objetos seguros, se va a fascinar sacándolos y guardándolos nuevamente. Hay juegos simples muy entretenidos como apagar y prender la luz con tu bebé en brazos, mientras le cuentas qué estás haciendo. Un detalle: ahora toma los objetos con más precisión, ya que puede girar las muñecas y ha desarrollado mejor los movimientos de sus deditos.

Es importante también que aprenda a jugar solo y logre cierta independencia: ya es grandecito y no puede estar todo el día en tus brazos. Si está cambiado, ya comió y durmió su siesta, ármale un rincón para que él descubra y juegue solo con sus propios tiempos. A veces llora porque no sabe qué hacer con los objetos y juguetes: muéstrale el sonido que hacen o cómo corre una pelota y luego déjalo por su cuenta.

Los tiempos de sueño de tu bebé también van cambiando a medida que crece y realiza más actividades. Muchos bebés todavía duermen dos siestas durante el día, incluso hasta meses después del año. En general, a los ocho meses la mayoría sólo duerme una por día.

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