Durmiendo a tu niño de 1 a 3 años

Tu hijo ya duerme más horas seguidas y la siesta va desapareciendo. Sin embargo, no hay noche en que no aparezca entre ustedes.

Durmiendo a tu niño de 1 a 3 años

A pesar que los especialistas recomiendan que un bebé nunca debe dormir con sus padres, el placer y la comodidad de compartir la cama fue más fuerte.
El tiempo pasó volando y lograr dormir sin tu hijo en el medio es un partido perdido noche a noche, y nadie en esa jugada duerme bien.

Decisión tomada

Si como padres tomaron la decisión de que el niño duerma en su propia cama, lo podrán transmitir con contención y afecto.

Para empezar, la clave es tener una rutina.

Respetar la hora de acostarse y levantarse es esencial a la hora de educar un hábito como el del sueño. Seguir un orden diario le dará seguridad a tu hijo. En este plan, también ayudan los elementos externos, como un osito o aquello que permanecerá con tu niño durante la noche. Además, es importante que los padres se retiren de su habitación antes de que se haya dormido. Esto ayudará a que concilie el sueño por sí solo.

Cuestión de límites

Si tu hijo se aparece en el dormitorio de ustedes, insistan en llevarlo de regreso las veces que sea necesario. No hacen falta retos ni conversación mediante para hacer respetar una pauta familiar.

En resumen, la clave está en:

• Establecer rutinas diarias.
• Establecer elementos externos.
• Salir de la habitación antes de que se duerma.
• Mostrarse tranquilos y seguros.

¡Lo logró!

Si pasaron varias noches seguidas en las que tu niño se quedó en su cama, es momento de elogiarlo y premiarlo.

Claro que puede haber traspiés, y, en ese caso, no dejen de lado la rutina previa al sueño. Cuando un niño logra buenos hábitos, sin dudas retomará las pautas que aprendió.

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